Diseñado para la familia Barrantes Rojas —una pareja joven con tres hijos— este proyecto nació de una paradoja espacial: un lote pequeño y un sueño grande.

Ellos querían vivir en una casa tradicional costarricense en forma de “L”, con corredores y terrazas que invitan a la vida exterior; pero su terreno, un rectángulo irregular de 192 m², parecía oponerse a esa idea.

Nuestra respuesta fue una reinterpretación vertical de la vivienda vernácula: una composición elevada de espacios conectados por balcones y pasillos llenos de luz, que recuperan la esencia de la “L”, preservando la apertura, la intimidad y el diálogo entre el interior y el paisaje dentro de una huella compacta.

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Nacido de un lote pequeño y un sueño grande, este proyecto reimagina la vivienda vernácula costarricense en clave vertical: una composición elevada en forma de “L” que recupera el diálogo entre el interior y el paisaje.

11/13/20251 min leer