Después de que sus hijos hicieron sus vidas, una pareja de las montañas de Zarcero imaginó un pequeño refugio donde sus nietos pudieran volver, reunirse y construir recuerdos juntos. Cuando uno de sus hijos vio el primer boceto, se rió y dijo que parecía una “cusuca” (armadillo), y así la casa encontró su nombre.

Inspirado en la tipología nórdica A-frame, que siempre les había gustado, el proyecto reinterpreta la forma para abrirse a la luz y a las vistas de los campos agrícolas que la familia ha cultivado por dos generaciones.

Concebida como un micro–refugio de 30 m², con un altillo de 12 m², Casa Cusuca tiene una huella mínima, pero una experiencia amplia. Cuenta con dos baños completos y una sala que se transforma en dormitorio gracias a un sistema de cama abatible. Arriba, el altillo abierto funciona como un dormitorio adicional o como un espacio tipo barraca para varios niños: un rincón pensado para la risa, los cuentos y las aventuras compartidas de la infancia.

Revestida en negro por fuera y en blanco puro por dentro, la cabaña equilibra refugio y apertura: su envolvente oscura absorbe el calor durante las noches frías de Zarcero, mientras que su interior luminoso amplía la sensación de espacio, ofreciendo un refugio cálido y acogedor para la próxima generación de la familia.

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El proyecto reinterpreta la tipología nórdica de la casa marco en "A", para dejar entrar la luz. Revestida en negro y blanco puro en su interior, la cabaña equilibra refugio y apertura.

11/13/20251 min leer